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Hacia la democratización de la era tecnológica: un nuevo modelo de ruralidad

Las revoluciones técnico-sociales a lo largo de la historia (acero e ingeniería pesada a finales del siglo XIX, petróleo y producción de automóviles en cadena a principios del XX o la actual era de la tecnología de la información y las telecomunicaciones iniciada en los 70) comparten un ciclo, patrón o línea temporal1. Una etapa inicial de instalación o "Edad del dorado", un periodo de crisis o colapso y - superado este - una "Edad de oro" o periodo de desarrollo.

 

Tabla 1. Ciclo temporal de la era tecnológica

Source: European Network of Living Labs Vision

 

Tabla 2. Diferentes tracciones en la era tecnológica

Source: European Network of Living Labs Vision

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El colapso de un modelo exige redefinirlo para alcanzar su período de desarrollo. Una redefinición no solo en términos de sostenibilidad financiera sino - y sobre todo- social. En el momento actual hablaríamos de la "democratización de la era tecnológica" que da título a este post, un nuevo modelo de participación ciudadana con desafíos de inclusión propios y modelos de innovación también distintos.

 

Esta nueva idea de inclusión va más allá de garantizar el acceso a infraestructuras, servicios o tecnología. En este nuevo modelo la ciudadanía además de acceso debe tener competencias y capacitación para poder participar y aportar al proceso, pues sólo de esta manera abriremos la ciencia, abriremos la innovación y nos abriremos al mundo2.

 

En 2006, la UE definió las ocho competencias clave del aprendizaje permanente3, aquellas que toda persona debiera desarrollar para su plena y activa inclusión. Entre ellas, nosotros subrayamos la competencia digital; y es que la brecha digital crítica hoy en día no es tanto la alfabetización digital como el desarrollo competencial para un uso productivo, creativo, colaborativo, crítico y seguro.

 

“… Confundimos usar tecnología con entender cómo funciona o saber cómo usarla para resolver problemas. No es poner un ordenador en el aula o usar una tablet, es enseñar competencias…”4.

En 2013 la Comisión Europea publicó la primera versión del DigCOMP, Digital Competence Framework for citizenship5, comúnmente aceptado hoy en día como el marco de referencia para el desarrollo y capacitación en competencias digitales. El marco en su versión 2.1 define 21 competencias, contenidas en 5 áreas competenciales y con 8 niveles de progreso. Este marco es la referencia que utiliza en Andalucía la red centros Guadalinfo para sus diagnósticos y diseños de perfiles e itinerarios de formación6.

 

La red Guadalinfo y su amplia permeabilidad territorial, más de 750 centros en municipios de menos de 20.000 habitantes y en zonas necesitadas de transformación social de poblaciones mayores, tiene un marcado carácter inclusivo y rural. Y es en este ámbito en el que las competencias digitales adquieren una importancia capital, pasando a ser uno de los pilares básicos sobre los que vertebrar una "nueva ruralidad" --> un modelo evolucionado en el que la persona desarrolla sus competencias para participar activamente en un nuevo modelo de innovación.

 

Estamos hablando de una construcción en positivo del modelo rural, no como lugar al que dar oportunidades si no como lugar de oportunidad, y - definitivamente- no como mero "proveedor" de las grandes ciudades. Y es que, si no somos ajenos a los fenómenos de explotación turística desequilibrada o a los problemas de contaminación, sobrepoblación o seguridad que, entre otros, sufren nuestras ciudades, podemos llegar a la conclusión de que las zonas urbanas necesitan ayuda.

 

Y esta ayuda no puede sino pasar por un modelo distribuido en el que la mayor parte habitable del planeta, que es rural, tome un papel activo en el desarrollo económico y social. Ahí es donde los recursos de desarrollo competencial y de co-creación como los centros Guadalinfo desempeñan un papel fundamental como red de confianza ciudadana y agente conector y optimizador de recursos: transformación digital, autosuficiencia local, economía circular, etc.

Se trata de crear un ecosistema (una nueva ruralidad) que habilite iguales oportunidades, tanto en zonas urbanas como rurales, haciendo de las zonas rurales un lugar atractivo en el que vivir. En este contexto, los centros son claves en el proceso de explotación de los recursos locales y las fortalezas para el desarrollo de las áreas rurales, optimizando la implantación del concepto de "municipios inteligentes".

 

Esta nueva ruralidad debe entenderse como un modelo integral que se sustente en cuantos pilares se identifiquen y, sobre todo, contextualicen7: gobernanza, vivienda, agricultura, economía forestal, pesca, movilidad, tecnología, economía circular, medioambiente, envejecimiento activo… y desarrollo competencial de la ciudadanía. Entendiendo que, como todo ecosistema, cualquier acción en uno de estos pilares afecta al resto; así, una acción sobre movilidad rural usando la tecnología afectará a la agricultura y, más importante en el contexto que nos ocupa, una acción en el desarrollo competencial de las personas necesariamente reportará en un efecto positivo en el resto de sectores. Entender estos flujos es vital para comprender el papel clave de las competencias digitales (DigComp) o emprendedoras8 (EntreComp).

 

El desarrollo competencial en ambos ámbitos, el de las competencias digitales y de emprendimiento, se entiende como habilitador para el ciudadano, permitiéndole tomar la iniciativa, asociarse y responder con soluciones innovadoras a los desafíos locales. Este modelo pasa por situar al ciudadano en el centro de la innovación rodeándolo del resto de agentes clave que realmente pueden provocar un efecto transformador, lo que viene a ser reconocido como modelo de innovación de cuatro hélices:

 

Gráfico: El modelo de innovación de 4 hélices

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Este modelo de innovación viene a sentar las bases del proceso de cocreación en los laboratorios de innovación ciudadana: toda solución innovadora a un desafío local debe diseñarse de forma iterativa contando con la participación de entidades públicas, privadas, investigadoras y teniendo como centro de la innovación a la ciudadanía9.

 

Los avances tecnológicos y sociales nos empujan cada vez más hacia un modelo distribuido en el que las zonas rurales adquieren un papel predominante, tanto por su margen de innovación como por sus oportunidades inexploradas. Aquella sociedad que disponga de los canales de vertebración adecuados y de la ciudadanía más capacitada será la que lidere la profunda transformación que nos lleve a nueva ruralidad de territorios inteligentes.

 

Referencias

[1] Pérez, Carlota. (2009). La otra globalización: Los retos del colapso financiero. Problemas del desarrollo. 40. 11-37. 10.22201/iiec.20078951e.2009.157.7768.

[2] Open innovation, open science, open to the world - a vision for Europe. European Commission, Directorate-General for Research and Innovation. https://ec.europa.eu/digital-single-market/en/news/open-innovation-open-science-open-world-vision-europe

[3] Diario Oficial de la Unión Europea, 18 diciembre 2006. Sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente (2006/962/CE)

[4] Nuria Oliver: Ingeniera del Año por el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación, es directora de investigación en Ciencias de Datos

[5] European Commission, EU Science Hub. https://ec.europa.eu/jrc/en/digcomp

[7] Territorios e innovación social. Cocreación para una nueva ruralidad. El Hueco. https://www.nuevaruralidad.es/prototipos/

[9] Guadalinfo SmartLab: Inclusive and open model for Smart cities scientist strategies https://drive.google.com/file/d/0B_bcP1QqKJuqaEVUbEc5WWsxNEU/view?usp=sharing

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Luis Navarro López
Director General - Consorcio Fernando de los Ríos